KA RISING: El sueño caribeño que unió arte y moda 

Fotos por Michael Ferrer para TRAFFIC CHIC

Dentro de The Art Room, el aire palpita con otra energía. Una energía que huele a pintura fresca, a tela nueva, a sueños que se despiertan. Aquí, la artista Christina Lewis Vizcarrondo y diseñadora Catira Blasini han tejido un universo llamado KA RISING. No es solo una exposición. Es un viaje. Uno que empezó con un sueño.

“Empezó con un sueño de ella,” dice una voz, como si confesara un secreto. “Y yo la llamé y le conté mi sueño”.

Así nació este junte, este primer trabajo creativo propio donde la pintura y la moda no se miran, se abrazan. El punto de partida: el ancestral Libro Egipcio de los Muertos. Pero no se imaginen arenas lejanas. Esto se siente caribeño. Se siente nuestro.

The Book of the Dead es sobre purificar tu alma para, you know, to get into heaven,” explica Christina, cuyos cuadros explotan en una paleta de maga y sol. “Pero, para hacerlo más del Caribe, yo escogí la flor de maga porque se cierra por la noche y se abre por la mañana. And every day you’re sort of, your energy is renewed for all eternity“.

En las paredes, diosas y faraonas femeninas nacieron de una forma íntima, casi mágica. “Pensé en la amiga que tengo e hice photoshoots con ella,” relata. Primero, un sofá, plantas movidas para crear la escena. Después, el lente. Luego, las manos de Christina en Photoshop, distorsionando, añadiendo elementos digitales para crear un collage. Y por último, el salto a la tela, con pinceladas que son pura luz. “Todos los colores, yo sigo, every year sigo un poquito más clarita. Empecé super saturated, so ahora estoy mezclando más blanca, más light“. Es un estilo que habla de una evolución personal, de una artista que, como su obra, se ha ido aclarando, encontrando su brillo.

Pero hay un detalle que fascina: en estos retratos, no hay rostros definidos. I want them to fill in who they think embodies. It could be them,” confiesa. Es una invitación. Un espejo. La diosa puede ser cualquiera de nosotras.

Entre las piezas, una pintura atrae con su historia. Es Cleopatra. “Ella está con muchas fetlas (perlas)”, cuenta Christina, con los ojos brillando. La anécdota es puro oro: Cleopatra, en un banquete para mostrar su poder, se quitó unos pendientes de perlas masivas, inestimables, y las disolvió en su copa para bebérselas. “Y han tratado de replicar el experimento, pero no han podido… the ancient Egyptians were great at that kind of stuff. Es la leyenda convertida en pintura, el lujo convertido en gesto puro.

Y mientras las pinturas hablan de renacimiento, la moda de Catira Blasini le da cuerpo a ese espíritu. Fue el sueño de un runway show lo que las unió, un deseo que no se pudo dar en Austin pero que encontró su destino perfecto aquí, en su origen. En la galería, Catira presenta sus tres líneas de diseño: la comercial, los zapatos hechos a la medida y sus “trabos experimentales”. Piezas que hablan de artesanía, de trenzas de cuatro vidas tejidas con plástico reciclado por manos colombianas, de líneas que juegan con el cuerpo. Son prendas que no se visten, se habitan.

El círculo se cierra. El viaje del Ka –el espíritu vital– termina donde empezó: en casa. “Es como un sueño para las dos poder estar en nuestro origen y hacer lo que amamos,” dicen, y se nota. En cada pincelada de Christina, en cada costura de Catira, late el orgullo de ser puertorriqueñas, de crear aquí, de elevar desde aquí.

KA RISING es más que una exposición. Es el registro de una amistad que se volvió arte. Es el mapa de un viaje espiritual tejido con flores de maga y recuerdos de perlas disueltas. Es la prueba de que a veces, para ascender, solo hay que volver a la raíz. Y renacer.

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