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Hay artistas que documentan una época y otros que terminan convirtiéndose en parte de ella. Stillz pertenece a esa segunda categoría. A sus 28 años, el artista nacido en Miami y de origen colombiano ha construido un universo multidisciplinario que transita entre la fotografía, la pintura, la serigrafía, los videos musicales y el cine, desarrollando un lenguaje visual que lo ha llevado a retratar figuras icónicas de la cultura pop contemporánea como Bad Bunny.
Ahora, esa mirada llega al Caribe de la mano del galerista Walter Otero con Hace Un Día Precioso, Verás Cómo Viene Alguno Y Lo Jode, una exhibición que abrirá al público el 26 de agosto y presenta una oportunidad para acercarse a Stillz desde una perspectiva distinta a la que muchos conocen a través de su trabajo audiovisual y sus célebres Polaroids.
La conexión con Andy Warhol aparece desde la propia mirada de Otero, quien encontró en el trabajo de Stillz una consistencia que le recordó al artista estadounidense.
“La primera vez que vi el libro de Stillz, me tropecé con una consistencia que había visto anteriormente en un artista que me gusta mucho, Andy Warhol. No solamente me gustó su trabajo, pero también trabaja las Polaroids, entonces veo los videos musicales y sus otros trabajos y encuentro que tiene una consistencia en el estilo que está creando”, explica el galerista.
Más allá de la comparación, Otero encontró en Stillz una propuesta compatible con su interés por continuar explorando nuevos lenguajes dentro del arte.
“Aunque mi enfoque actual es de artistas puertorriqueños, siempre he trabajado con artistas internacionales y Stillz encaja en mi filosofía de trabajo porque me interesa continuar sorprendiendo, explorando, a través del lenguaje de la cultura popular, otras aperturas y formas de acercamiento al mundo de arte”, puntualiza el veterano galerista, quien ha trabajado con artistas como Gisela Colón, Andrés Serrano, Jun Martínez y Ángel Otero.
Dentro de una industria cada vez más saturada, Stillz ha optado por construir una identidad que no depende de ocupar constantemente el centro de la conversación. Su propuesta se mueve entre lo irreverente, lo discreto y lo misterioso, mientras mantiene una relación directa con los personajes y símbolos que forman parte de la cultura contemporánea.
Antes de trabajar con algunos de los rostros más reconocibles de la cultura pop, comenzó fotografiando a sus amigos mientras patinaban en la calle durante su adolescencia. Más adelante se abrió camino en Nueva York, desarrollando como autodidacta el lenguaje que posteriormente trasladaría a diferentes disciplinas.













Esa relación con los rostros, los personajes y los códigos de la cultura popular vuelve inevitable la referencia a Warhol. Stillz los observa desde una distancia personal y los convierte en parte de una producción que se extiende mucho más allá de las imágenes por las que el público puede reconocer inicialmente su nombre.
Otra dimensión de su práctica aparece en el ensayo de la curadora Marina Reyes Franco, quien señala la influencia que tuvo el pintor Julio Larraz en su desarrollo.
“Pocos conocen el hecho de que también se convirtió en pintor autodidacta bajo la influencia de Julio Larraz, padre de un amigo de la infancia. Aunque vive en constante movimiento, Stillz establece estudios temporeros en cada ciudad en la que trabaja por algún periodo significativo, logrando así amasar una inmensa producción en foto, serigrafía y pintura que poco a poco va revelando”.
Según Marina Reyes Franco, ese movimiento constante también forma parte de su manera de observar. “Es un viajero que teme el despegue, pero se siente impulsado a documentar la vista desde la ventanilla del avión como si formara parte de un ritual relajante para capturar lo divino y lo ominoso simultáneamente”, explica la curadora sobre la obra del artista.
Frente a una cultura que parece exigir exposición permanente, Stillz prefiere conservar cierta distancia. El misterio no funciona como un accidente alrededor de su figura, sino como algo que él mismo desea preservar.
“Quiero seguir manteniendo el misterio de Stillz. No me gusta la fama. No me gusta estar mucho en público, me escondo detrás de mi arte y mi trabajo. Para mi es importante poder mostrar partes de mi como un rompecabezas. Pero sigo prefiriendo ir escondido a que me reconozcan”, confiesa el artista.
Precisamente ese rompecabezas encuentra un nuevo espacio en Hace Un Día Precioso, Verás Cómo Viene Alguno Y Lo Jode. Su primera exhibición en el Caribe propone descubrir al creador detrás de las imágenes, los videos y los personajes reconocibles, pero sin resolver por completo el enigma.
A partir del 26 de agosto, la galería de Walter Otero se convierte en el escenario para encontrarse con esa otra dimensión de Stillz. Para quienes conocen su trabajo y para quienes llegan a él por primera vez, la exhibición abre una puerta hacia un universo en el que pintura, fotografía, serigrafía, cultura popular y misterio conviven bajo una misma mirada.

