Así huele Merdulié: María Jiménez presenta Mer de Lumière

fotos por TRAFFIC CHIC

Hay piezas que se llevan puestas y otras capaces de transformar el espacio que habitamos. Merdulié cruza esa frontera con Mer de Lumière, su primera creación de autoría propia, una luminaria perfumada concebida por su fundadora María Jiménez y manufacturada cien por ciento en París, Francia.

Desde que imaginó el espacio de Merdulié, Jiménez tuvo claro que su visión no terminaría en la curaduría de ropa. Su intención era construir un universo alrededor de una filosofía de moda sofisticada, intencional y provocadora. Esa búsqueda abrió la puerta a explorar otra dimensión de la marca a través del aroma.

“La moda puede transportarte, pero el aroma tiene una capacidad muy particular de preservar un lugar y devolverte a él años después. Quería explorar esa dimensión de Merdulié: crear algo que permaneciera en el espacio incluso después de quitarte lo que llevabas puesto. Como diseñadora siempre he creído que la creatividad no tiene que pertenecer a una sola disciplina. La curiosidad te permite entrar en territorios nuevos y la disciplina te obliga a entenderlos. Mer de Lumière nació precisamente de esa curiosidad: ¿cómo hacemos que Merdulié no solamente se vista, sino que también se habite?”, explica Jiménez.

Para materializar esa idea, la pieza fue creada y producida en Francia por Eco French Lab, compañía especializada cuyo equipo trabaja con perfumistas formados en algunas de las grandes casas de fragancias francesas. La decisión responde también a la relación que Merdulié mantiene con Francia, un elemento que ha formado parte del lenguaje de la marca desde sus comienzos.

“Nuestro trabajo se encuentra en la intersección entre la perfumería, el diseño, la artesanía y la emoción. Nuestro equipo trabaja con perfumistas formados en algunas de las grandes casas de fragancias francesas, lo que nos permite combinar el savoir faire tradicional con una visión contemporánea y creativa. Creamos identidades olfativas y las transformamos en experiencias tangibles. Para nosotros, la fragancia es el alma de la vela”, explica Anne Spencer, representante de Eco French Lab.

Mer de Lumière comienza con la luminosidad sutil del bois d’élémi y el azafrán para luego revelar un corazón de sándalo y jazmín blanco. Su recorrido termina sobre una base de cuero gamuzado y maderas cálidas, concebida para dejar una sensación envolvente en el espacio sin resultar abrumadora.

Detrás de esa combinación existe también una memoria personal. Más que seleccionar notas individualmente, Jiménez buscaba reconstruir una sensación vinculada a uno de los viajes de Merdulié a París.

“Después de nuestro primer Paris Fashion Week celebramos el final del viaje en el restaurante Chez Julien. Era una tarde fría de primavera, comenzaba a caer el sol y estaba sentada en la terraza, envuelta en una manta, rodeada por la calidez de la madera y ese aire tan particular de París”, recuerda Jiménez.

Al encontrar finalmente la combinación de notas, aquella escena regresó.

“Cuando finalmente tuve todas las notas juntas, regresé inmediatamente a ese momento. Para mí representaba perfectamente lo que quería que fuera Mer de Lumière: una pausa entre todo lo que habíamos logrado y todo lo que todavía estaba por comenzar”, puntualiza.

También el empaque extiende el lenguaje visual de la creación. El encaje a relieve, incorporado como parte de la nueva identidad de Merdulié, juega con conceptos que parecen opuestos: delicadeza y estructura, ligereza y precisión, aquello que se revela y aquello que permanece oculto. La entrada de luz y sombra conecta ese elemento con la mujer Merdulié y con los conceptos de memoria e intimidad presentes en Mer de Lumière.

Encenderla, sin embargo, no está reservado para una ocasión específica. La propuesta contempla desde acompañar el final de un día pesado hasta crear atmósfera durante una cena, abrir una botella, celebrar, comenzar nuevamente o simplemente disfrutar el momento sin necesitar una razón particular.

Con una duración aproximada de 35 a 45 horas, se recomienda recortar la mecha a unos cinco milímetros antes de cada uso y no mantener la vela encendida durante más de tres a cuatro horas consecutivas para favorecer una combustión uniforme y prolongar su duración.

La llegada de Mer de Lumière fue celebrada junto a clientes, aficionadas de la moda, miembros de la prensa e influenciadores en el espacio de Merdulié. Durante el encuentro se sirvieron postres de la pastelería Marchesi traídos desde Milano y se brindó con Moët & Chandon y Minuty, mientras que Studio Gargani estuvo a cargo de la instalación de la mesa.

“Puerto Rico es un mercado de prioridad para Moët Hennessy y con ello buscamos apoyar iniciativas que eleven la conversación y la experiencia en la isla. En esta ocasión, nuevamente celebramos con las burbujas de Moët & Chandon la innovación de algo distinto y exclusivo junto a Merdulié y su comunidad”, expresó Melissa Barral, Business Development Manager de marca para Puerto Rico.

Ana Velasco, Brand Manager de las marcas, destacó igualmente la afinidad entre las propuestas. “Nos encanta apoyar propuestas locales como Merdulié, que elevan la experiencia del lujo en Puerto Rico a través de una selección tan curada y especial. Existe una afinidad muy natural con Moët & Chandon y Minuty, marcas que también celebran la elegancia, la delicadeza y la atención al detalle”.

Disponible exclusivamente a través de Merdulié online y en activaciones estratégicas presenciales, Mer de Lumière llega en una presentación de 180 gramos, equivalente a 6.34 onzas, por $85. También estará disponible en un set de dos unidades por $150.

Así, la primera creación propia de Merdulié no llega en forma de una prenda. María Jiménez convierte una memoria de París en aroma y lleva la identidad de la marca desde aquello que vestimos hasta el espacio que habitamos.

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