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En Puerto Rico, el verdadero lujo no siempre se anuncia… se reconoce. Durante el pasado Puerto Rico Open, hubo un espacio donde esa experiencia se elevó silenciosamente por encima del resto: el Texaco Premium Club House, un enclave reservado donde no todo el mundo entra, pero todos quisieran estar.
Lejos del ruido, este espacio operaba como un micro universo paralelo dentro del torneo. Mientras el campo marcaba el ritmo del juego, adentro se vivía otra dinámica: conversaciones que importan, encuentros que abren puertas y una hospitalidad que no necesita validación. Allí, entre vistas privilegiadas y una ejecución impecable, se entendía claramente que el lujo hoy es acceso, contexto y compañía.
Texaco no se limitó a присутствir como gasolina oficial del evento; construyó una experiencia pensada para quienes saben moverse en estos códigos. El Texaco Premium Club House reunió a detallistas, socios comerciales, medios, figuras influyentes y personalidades clave en un ambiente donde todo fluía con intención. No era un espacio para observar, era un espacio para estar —y ser visto por quienes importan.
“El Puerto Rico Open es una plataforma extraordinaria para conectar con nuestros socios, clientes y la comunidad. Con cada swing en el campo reafirmamos nuestro compromiso con nuestra Isla, apoyando iniciativas que impulsan el deporte, el talento local y la economía del país. Nuestra presencia en el Puerto Rico Open 2026 es una experiencia inolvidable y significativa, y ya miramos con entusiasmo el 2027”, expresó Charlotte Pacheco Pabón, gerente de Marca y Mercadeo de Texaco en Puerto Rico.
Ese sentido de experiencia se extendía a cada detalle, particularmente en la propuesta gastronómica, liderada por los estudiantes y chefs de la Escuela Internacional de Hospitalidad y Artes Culinarias de la Universidad Ana G. Méndez. Más que una oferta culinaria, fue una declaración sutil pero poderosa: el nuevo lujo también se trata de elevar talento, de dar plataforma y de crear momentos que tienen intención.






La presencia del golfista profesional Rafa Campos añadió otra capa de significado. Su participación no solo representa excelencia deportiva, sino una narrativa de disciplina, consistencia y evolución que conecta con quienes entienden que el verdadero éxito se construye con visión a largo plazo. No es casualidad que forme parte de esta historia.
Estar en el Puerto Rico Open, pero específicamente dentro de espacios como este, redefine completamente la experiencia. No se trata solo del evento, sino de cómo se vive. De dónde te ubicas. De quién está a tu alrededor. Porque hay lugares donde simplemente entras… y otros donde perteneces.
Con esta ejecución, Texaco reafirma su presencia en la Isla desde un lugar mucho más relevante: creando experiencias que no se explican, se viven. Y en ese nivel, donde todo está cuidadosamente curado, queda claro que el verdadero lujo nunca es accidental.

