Santo Domingo es: Comida y sabor

Empanadas de cangrejo, Restaurante Buche Perico. Foto por Michael Ferrer para TRAFFIC-CHIC.
Empanadas de cangrejo, Restaurante Buche Perico. Foto por Michael Ferrer para TRAFFIC-CHIC.

 

Otro aspecto importante de todo viaje es la comida. Degustar la gastronomía local no solo te llena de experiencias nuevas, sino que te adentra a la cultura del lugar. En mi percepción,  es una manera de aprovechar al máximo la travesía.

Nuestro primer encuentro en el viaje con la comida dominicana fue en el buffet del Hotel Occidental El Embajador. Allí, en el comedor que todavía preserva  detalles de sus inicios en la década de los 50. Esperamos a que estuviera lista la comida y al son del aviso, tomamos asiento. El ambiente es uno rustico pero elegante, donde diferentes tonos de marrón aparecen en los pisos, mesas y sillas. Una vista directa a la piscina ayuda a completar el relajado ambiente. El salad bar estaba bastante internacionalizado, variando en almuerzo y la cena y acompañado de varios aceites y vinagres.

Las sopas fueron nuestro primer encuentro con dominicana. La diferencia en su confección es notable, comparado con la comida en Puerto Rico. Muy ricas y con el sabor suficiente para agradar a todo paladar. Acompañado de pan artesanal o en las noches del casabe, se anadia textura al plato. Los postres estaban deliciosos y los platos fuertes ofrecían varios tipos de carne, vegetales, pasta y arroz.

Pero debo mencionar que el buffet del Hotel Barceló Santo Domingo fue mi preferido. Comenzábamos la mañana dando la ronda de cotejo a nuestra mano derecha: panes, avena, batidos y crepas, pancakes y waffles, estación caliente, y las frutas y yogurts. Luego tomaba la difícil decisión de lo que comería. La avena estaba siempre deliciosa. Las crepas se hacían al momento y con las salsas que uno quisiera. En una de las estaciones calientes, se podían pedir huevos fritos, omelets, pancakes y waffles hechos al momento y con lo ingredientes que uno escogiera. Y para completar la elección caliente, ya estaban hechos al alcance de todos el mangú, el bacon el salami y muchas otras cosas ricas. Las frutas siempre estaban dulces y frías. Los jugos también eran frescos y el café siempre ilimitado.

Me emocione con el desayuno, pero déjenme contarle sobre el ambiente del lugar. Cuando llegabas, unas puertas de cristal te recibían. El espacio rectangular, posicionaba las mesas a mano izquierda y las estaciones de comida a mano derecha, perfectamente acomodadas para que el tráfico de personas fluya sin problemas. Las columnas, el techo y las estaciones de comida tienen elementos de decoración moderna. Las mesas siempre decoradas de manera clásica, limpias y elegantes.

En los almuerzos era otro cantar. La estación de avena cambiaba a de sopa. La estación de crepas se convertía en estación de deliciosas pastas, donde escogidas tu porción y tipo de pasta e ingredientes, junto a la salsa y condimentos y te la preparaban al momento. La estación de pancakes y omelets se convertía en plancha de carne fresca, donde se escogía entre carne, pollo o pescado previamente adobados y se preparaban al momento. La estación caliente fija seguía con buenas opciones y la frutas cambiaban a deliciosos postres. Tengo que confesar que todavía me saboreo las sabrosas pastas confeccionadas para mí y a mi gusto.

El Hotel Barceló Santo Domingo, como mencione en el reportaje “Santo Domingo es: Lujo y Comfort”,  tiene como una de sus armas secretas a Patisserie Lina. Esta pastelería es una boutique, acogedora y agradable a la vista. Desde que entras ves el detalle de los cafés en las sillas y mesas de metal, toque chic que hace único al lugar. Las vitrinas están llenas de una amplia variedad de postres: bizcochos (pasteles/tartas), cheesecakes, majaretes, tres leches, en fin una amplia variedad. Pero lo que hace famoso el lugar es su Tarta Helada. Es una libra completa de tarta rellena de helado napolitano y frosteada con merengue. A diferencia de lo que muchos puedan pensar, el helado es muy rico y no es demasiado dulce, lo que balancea los sabores y ayuda a que se pueda digerir bien el gran pedazo de tarta servido.

Gracias a la Oficina del Ministerio de Turismo de la Republica Dominicana en Puerto Rico comimos más que bien y pudimos visitar dos restaurantes en boga ubicados en la Zona Colonial de Santo Domingo. El primero fue el restaurante Jalao. Tal y como lo dice su logo es 100% comida dominicana. Lo primero que salta a nuestra vista es la decoración.  Las paredes exponen la historia del edificio mientras el techo del recibidor estaba forrado de retazos de tela.

Al adentrarnos al restaurante, la decoración nos cautivó. Un área estaba decorada como una sala y comedor de casa antigua. El techo tenia colgando mazorcas, ajos, quinqués, y flores. Hasta coladores y cacharas de metal se utilizaron en la decoración. Las columnas tenían murales alusivos a la historia de Santo Domingo. Una gran tarima estaba arriba de la barra principal y hasta los baños estaban decorados.

La selección fue una de tapas y tragos. Para poder probar un poco de todo lo que ofrece el menú. Nuestra mesa tenia: Piicalonga de “Chepa” (Longaniza & Morcilla con una Wasakaka de Ajo de Constanza & Arepitas de TuMaíz); Juego de Pelota Liniero (Croquetas Crujientes de Chivo Liniero con una Mayonesa de Orégano & Ají Fresco); Bombones de Yuca  (Croquetas de yuca y queso amarillo); y El LP (Yaniqueque con Ketchú de Remolacha & Sal Gruesa de Salinas). De tomar nos dividimos entre Mayimbes  de chinola o de coco (mojito de parcha o coco).

Antes de regresar a Puerto Rico dimos una parada en otro de los restaurantes de la Zona Colonial llamado Buche Perico. Otra estructura colonial, está decorada muy moderna, elegante. Hay opción de sentarse a comer dentro del restaurante, o en su mágico patio exterior cubierto de plantas y con una pequeña cascada como punto focal.

Rellenos de queso geo ahumado en casa, con manzanilla sobre crema de coco y bija, con tope de chutney de piña criolla; Croquetas de bacalao, Empanadas de cangrejo y  un delicioso aperitivo de batata y guayaba. Así mismo degustamos de deliciosos mojitos de la casa y otros cocteles sabrosos y refrescantes.

Santo Domingo tiene una amplia propuesta gastronómica que no te puedes perder en tu próximo viaje al país.

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Another important aspect of every trip is the food. Tasting local gastronomy not only fills you with new experiences, but also introduces you to the culture of the place. In my perception, it is a way to make the most out of the journey.

Our first encounter in the trip with Dominican food was at the Hotel Occidental El Embajador buffet. There, in the dining room that still preserves details of its beginnings in the 50’s. We waited until the food was ready and at the sound of the notice, we sat down. The atmosphere was rustic but elegant, where different shades of brown appeared on the floors, tables and chairs. A direct view of the pool helped complete the relaxed atmosphere. The salad bar was quite internationalized, varying at lunch and dinner and accompanied by various oils and vinegars.

The soups were our first encounter with the Dominican food. The difference in their food preparation is remarkable, compared to food in Puerto Rico. It was very rich and with enough flavor to please every palate. Accompanied by artisan bread or in the nights of the cassava, texture was added to the plate. The desserts were delicious and the entrees offered various types of meat, vegetables, pasta and rice.

But I must mention that the buffet of the Barceló Santo Domingo Hotel was my favorite. We started the mornings giving a check round to our right hand: breads, oatmeal, shakes and crepes, pancakes and waffles, a hot station, and fruits and yogurts. Then, we have  to make the difficult decision of choosing what to eat. The oatmeal was always delicious. The crepes were made at the moment and with the sauces that you wanted. In one of the hot stations, you could order fried eggs, omelets, pancakes and waffles made with the right ingredients and whatever you chose. And to complete the hot choices, they were already made available to all mangu, bacon salami and many other delicious things. The fruits were always sweet and cold. The juices were also fresh and the coffee was unlimited.

I get excited about breakfast, but let me tell you about the atmosphere of the place. When you arrived to the buffet, glass doors welcomed you. The rectangular space positioned the tables on the left and the food stations on the right side, perfectly arranged so that people’s traffic flows smoothly. The columns, the roof and the food stations had elements of modern decor. The tables were always classically decorated, clean and elegant.

Lunch was a hole other thing. The oatmeal station changed to soup. The crepes station became one of delicious pastas, where you chose your portion and type of pasta and ingredients, along with the sauce and seasonings and they prepared it to you at the time. The pancakes and omelets station became a fresh meat one, where meat, chicken or fish previously seasoned were prepared at the time. The hot stationary station still offered good choices and the fruits changed to delicious desserts. I have to confess that I still have the taste of the pasta on my pallet.

The Barceló Santo Domingo Hotel, as I mentioned in the report “Santo Domingo is: Luxury and Comfort”, has as one of its secret weapons: Patisserie Lina. This is a boutique bakery, cozy and pleasing to the eye. From the moment you enter you see the detail of the cafes on the chairs and metal tables, chic touches that makes the place unique. The display cabinets are filled with a wide variety of desserts: cakes / pies, cheesecakes, majaretes, three milks; in short, a wide variety. But what makes the place famous is its Ice Cream Cake. It is a complete pound of cake stuffed with Neapolitan ice cream and frosted with meringue. Unlike what many may think, the ice cream is very rich and not too sweet, which balances the flavors and helps you digest the large piece of cake served.

Thanks to the Office of the Ministry of Tourism of the Dominican Republic in Puerto Rico we ate more than good food and were able to visit two restaurants in vogue located in the Colonial Zone of Santo Domingo. The first was Jalao restaurant. As it says in its logo is 100% Dominican food. The first thing that jumped in our sight was the decor. The walls exposed the history of the building while the ceiling of the reception was filled with scraps of cloth.

As we entered the restaurant, the decor captivated us. An area was decorated like an vintage living and dining room. The ceiling had hung corn, garlic, quinqués, and flowers. Even colanders and metal cacharas were used in the decoration. The columns had murals alluding to the history of Santo Domingo. A large stage was above the main bar and even the bathrooms were decorated.

The selection was one of tapas and drinks. To be able to try a little of everything that the menu offers. Our table had: Piicalonga of “Chepa” (Longaniza & Morcilla with a Wasakaka of Ajo de Constanza & Arepitas de TuMaíz); Liniero Ball Game (Crispy Croquettes of Chivo Liniero with an Oregano Mayonnaise & Fresh Chili); Cassava Chocolates (Cassava Croquettes and Yellow Cheese); And The LP (Yaniqueque with Beet Ketchú & Salinas Gross Salt). To take we divided between Mayimbes of chinola or coconut (passionfruit or coconut mojito).

Before returning to Puerto Rico, we stopped at another restaurant in the Zona Colonial called Buche Perico. Another colonial structure, decorated very modern, elegant. There, youhad an option to sit down to eat inside the restaurant, or in its magical exterior covered with plants and a small waterfall as focal point.

Stuffed with smoked geo cheese at home, with chamomile on coconut cream and bija, topped with Creole pineapple chutney; Cod croquettes, crab patties and a delicious appetizer of sweet potato and guava. Likewise we tasted delicious house mojitos and other tasty and refreshing cocktails.

Santo Domingo has a wide gastronomic proposal that you cannot miss on your next trip to the country.

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